Mi experiencia con el COVID persistente: experiencia personal y protocolo
Lidiar con Long COVID ha sido un camino desafiante, lleno de luchas físicas y tensión mental. A menudo me encuentro equilibrando dos realidades: algunos días me siento como yo misma, y otros días me siento abrumada por los síntomas. Es como vivir en dos mundos: uno en el que me siento bien y puedo continuar con mi día, y otro en el que me siento sobrepasada por síntomas que no logro controlar del todo.
Hoy, por ejemplo, después de una mañana productiva, empecé a sentir fatiga, como si mi energía se estuviera drenando rápidamente. Más tarde, volvió la pesadez en mi espalda, junto con una sensación de ardor, y aunque descansé, no pude sacudirme el agotamiento. Es un ciclo implacable: los días buenos suelen ir seguidos por días malos.
Este es un patrón que he llegado a conocer demasiado bien: el malestar post-esfuerzo, uno de los síntomas más comúnmente reportados del Long COVID. La fatiga no es el cansancio típico; es más profunda y más persistente. Es ese tipo de fatiga que no desaparece con dormir y que incluso puede empeorar después de un esfuerzo, ya sea físico o mental.
Aportes científicos y protocolo para la recuperación
Las fases descritas a continuación están inspiradas en el trabajo del Dr. Matthew Mintz, un referente en recuperación post-viral. Él ha desarrollado un protocolo para manejar el Long COVID que se enfoca en sanar desde la raíz y restaurar el sistema nervioso, el sistema inmune y los niveles de energía. Aquí comparto una versión simplificada del protocolo para ayudar a orientar a quienes están atravesando el Long COVID:
Fase 1: Calmar el sistema nervioso
- Descanso radical y pacing (sin forzar).
- Evitar cafeína y estrés emocional.
- Usar respiración 4-7-8 y ejercicios para tonificar el nervio vago.
- Exámenes para pedirle a tu médico: hemograma completo (CBC), panel metabólico completo (CMP), proteína C reactiva (CRP) y niveles de vitaminas (B12, D).
Fase 2: Reducir la inflamación
- Suplementos antiinflamatorios suplementos: curcumina (500 mg), omega-3 (2–3 g), vitamina D (2000–4000 UI) y quercetina (500 mg).
- Enfocarte en el descanso y la recuperación suave.
- Pedirle a tu médico que monitoree tus marcadores inflamatorios (p. ej., CRP, VSG/ESR).
Fase 3: Estabilizar la disfunción autonómica (POTS)
- Aumentar sal y líquidos.
- Medias de compresión y comidas pequeñas y frecuentes.
- Suplementar con complejo B, CoQ10 (100–200 mg) y acetil-L-carnitina.
Fase 4: Sanación pulmonar y de la pared torácica
- Continuar con los inhaladores recetados y agregar NAC (600–1200 mg/día).
- Estiramientos suaves de la caja torácica y terapia de calor.
Fase 5: Soporte hormonal y mitocondrial
- Evaluar estradiol, progesterona, testosterona y cortisol.
- Considerar soporte mitocondrial con CoQ10 y acetil-L-carnitina.
Fase 6: Manejo de energía
- Mantenerte por debajo de tu umbral de energía para evitar recaídas (por ejemplo, si tu energía está al 40%, usa solo el 20%).
Empoderar a los pacientes para hacer las preguntas correctas
A medida que atraviesas este camino, es crucial sentirte con poder para abogar por ti y por tu salud. Cuando hables con tu médico, no dudes en pedir pruebas específicas y marcadores que se incluyan en tus laboratorios. Por ejemplo, solicita exámenes como CRP, VSG (ESR), ferritina, vitamina B12 y dímero D para monitorear inflamación y recuperación. También puedes preguntar por evaluaciones relacionadas con tu disfunción autonómica y niveles hormonales, ya que son claves para entender los factores subyacentes de tus síntomas.
Seguir adelante con esperanza y fe
Vivir con Long COVID no es fácil, pero me ha dejado muchas lecciones valiosas, especialmente sobre la paciencia y la autocompasión. Algunos días son mejores que otros, y he aprendido a tratarme con más amabilidad en los días difíciles. Incluso en esos días, recuerdo que sanar toma tiempo y que está bien descansar.
Mientras continúo este camino, me mantengo esperanzada. Oro pidiendo claridad y sabiduría para los próximos pasos, y me aferro a la idea de que el proceso de sanar, aunque sea lento, sigue siendo progreso. El Long COVID ha transformado mi vida, pero estoy aprendiendo a navegarlo con fe, esperanza y la convicción de que voy a encontrar el camino.
Un llamado a la conciencia y al empoderamiento
Quiero compartir mi experiencia no solo para explicar la ciencia detrás del Long COVID, sino para crear conciencia sobre quienes podrían estar sufriendo en silencio. Si estás experimentando síntomas similares, no estás sola/o. La comunidad médica aún está aprendiendo sobre el Long COVID y, aunque la investigación continúa, es importante abogar por ti, pedir apoyo y buscar clínicos que te escuchen. El Long COVID es real y es una condición compleja que requiere paciencia, cuidado y autocompasión.
Al comprender la ciencia y usar un protocolo estructurado como guía para la recuperación, los pacientes pueden tomar decisiones informadas y asumir un rol activo en su proceso de sanación.
Hola
Soy Karen!
He encontrado que mi caminar con cáncer es una experiencia positiva, profunda y transformadora. Me siento inspirada en compartir con ustedes, mi viaje de sanación aquí; y confío en que encontrarás esperanza, aliento y propósito a medida que descubras el poder curativo que vive dentro de ti.
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